Como siempre, investigás un poco
y resulta que hay otra historia
A Argentina llegan todas las modas tarde pero,
aún así, ya han brotado moneras de militantes pro Tíbet.
Si te gustan los conflictos territoriales y de soberanía, Latinoamérica
te ofrece un abanico de causas que esperan tu pericia militante. Pero
parece que pelear por lo de uno no es tan cool como pelear por lo mismo
que Richard Gere, por mencionar un boludo cualquiera. Al grano: antes
de que China anexara el Tíbet a su territorio en 1959 allí funcionaba
un sistema feudal y teocráticodonde la población
estaba sometida a esclavitudy persecución política
y religiosa. La gente debía sostener a los monjes económicamente,
ya fuera con dinero, entregando a sus hijos menores al templo o con trabajo
forzado, por ejemplo, integrando la servidumbre de alguno de los dos
palacios del Dalai Lama. No existía una Constitución ni
Elecciones ni una Justicia a la que recurrir. Resumiendo, era una dictadura
feroz y por el restablecimiento de ese sistema de gobierno es que Tenzin
Gyatso, el actual Dalai Lama, hace campaña alrededor del mundo.
La CIA financió la guerrilla tibetana para oponerse a China desde
principios de los ’50 y, por lo menos hasta mediados de los ’70,
le pagó un sueldo mensual al dictador. Después
del fracaso del enfrentamiento armado, esta política mutó en
una campaña de desprestigio llamada Free Tibet y bancada también
por la CIA. Desde su exilio el dictador y premio Nobel de la
Paz persigue, además, a quienes practican otras variantes del
budismo ya que él no es el único líder. Son objeto
de su hostigamiento -con violencia física incluida- los practicantes
del Dorje Shugden, por ejemplo, situación que se ha denunciado
ante Amnistía Internacional. En lo que al conflicto territorial
se refiere, todo es una cuestión de límites. Tenzin Gyatso,
además de querer volver a su palacio de mil habitaciones, reclama
como propias porciones de provincias de China que los Lamas no gobiernan
desde mediados del siglo XVIII. China, por su parte, no está de
acuerdo con que los límites del Tíbet sean ésos
y sostiene que históricamente la región le pertenece. El
fundamentalismo derechista de USA ha convertido ésta, vía
su dictador aliado de turno, en una causa anti-comunista pero
esta discusión sobre límites y soberanías empezó a
darse 200 años antes de la revolución maoísta y
es un complejo motivo de estudio. Finalmente, el dictador nunca ha pedido
una independencia ya que el Tíbet no puede sostenerse solo económicamente. Él
habla de una autonomía y eso es lo que es actualmente dentro de
China: una región autónoma. Pero, claro, sin él
en el poder.
Los
sujetadores de carteles del Gobierno de la Ciudad. En el marco
de su parodia del trabajo, Macri desplegó en Buenos Aires un
escuadrón de pobres infelices que sostienen los típicos
carteles “Obras de pavimentación, disculpe las molestias” en
vivo y en directo. Es muy grave que en tan altas esferas no se conozca
la tecnología del trípode, ya utilizada en la antigua
Roma, que permite que las cosas inanimadas se sostengan solas y así uno
invierta la fuerza laboral en tareas más importantes.
La ola de esperanza que embarga a todos
con la victoria de Obama en USA. Después de comernos
durante décadas que de allí venga el discurso del odio, ¿ahora
también nos vamos a tragar que ellos nos expliquen qué es
la esperanza? Es bueno que, por fin, estén superando sus instintos
racistas pero nuestro instinto de conservación debe aconsejarnos
mantener una prudente distancia.
El pánico a gérmenes y
bacterias que se fomenta en la publicidad. Como poseídos
por un trastorno obsesivo compulsivo los publicistas se han lanzado
a la venta de “escudos protectores” en forma de jabones,
bebidas, detergentes, paños y pronto, quizá, burbujas
de plástico esterilizadas para que protejamos nuestros débiles
cuerpecillos de la terrible experiencia de vivir... ¡EN UN MUNDO
LLENO DE VIDA! ¡QUE ASCO!
Querer ganar la Copa Davis con las instalaciones.
Buscando el escenario más incómodo para Rafael Nadal, demostramos
cero dignidad como rivales y cero fe en nuestros tenistas. Todo para
que, al final, el pobre pibe al que queríamos obligar a jugar
con taco aguja sobre una superficie enjabonada ni venga.
Che, el argentino
Los
argentinos, bah, el mundo… ¿estamos todos locos? Se acaba
todo: cayó Gual Strit, cayeron las AFJP, Bush ahora es socialista, “El
Capital” de Marx es best seller en USA, Macri les pide “por
favor” (¿?) a los docentes que abandonen su actitud “criminal” y
laburen gratis e invoca a Perón para defender la jubilación
privada y, cartón lleno, Jáligud (o Hollywood) se manda no
una sino ¡DOS! pelis sobre el Che Guevara, dirigidas por Steven
Soderbergh y protagonizadas por Benicio Del Toro (¡mojensén,
nenas!). Esta primera parte abarca desde la salida de Méjico
del grupo insurgente contra la dictadura de Batista hasta la caída
del régimen y el triunfo de la revolución. La segunda parte
se llama “Guerrilla” y se estrenará durante 2009.
¿Y está buena “Che, el argentino”? Sí,
está muy buena. Especialmente si tenés en cuenta las anteriores
pelis que hicieron los yanquis sobre El Che. Quizás alguno, porque
la verdad es que casi nadie la vio, recuerde la infame “Che!” con
Omar Shariff de los ‘70 que movía a la carcajada. Del
Toro y sus amigos se pusieron las pilas e hicieron una peli creíble
y querible, dividida en tres relatos paralelos: el encuentro
con Fidel, la marcha desde Sierra Maestra hacia La Habana y la visita
del Che a las Naciones Unidas y su discurso. El hilo conductor es una
entrevista radial con El Che. Del Toro es ¡igual! a Guevara y su
laburo de impostación vocal es asombroso. Es elogioso
también que no haya nada de panfletario en la peli: cuando
El Che tiene que fusilar a unos delincuentes que afanaban disfrazados
de “revolucionarios”, no le tiembla el pulso y no tratan
de disfrazarlo de otra cosa: los boletea de una. Palo y a la bolsa. Cuesta
decirlo pero Del Toro y Soderbergh, al fin y al cabo dos “fuckin’ capitalistas”,
le rinden homenaje a Guevara de una manera mucho más sobria, respetuosa
y rigurosa que cualquier salame rockero que se pone la remera. Vayan
al cine sin culpa. Y hasta la victoria. Siempre.
Enrique Bunbury "Hay
muy poca gente" Muy buen video, muy buenos efectos en cámara
lenta. Realmente impresionan. La verdad, muy bueno. Un 9
Pink "So what!" O
siempre dirige sus videos el mismo director o no tiene una puta idea
esta mujer. ¡¡Son todos iguales!! Ella en diferentes situaciones
de su vida como famosa, desnudándose frente a los paparazzi (lo
dudo), haciéndose un tattoo, andando en moto, firmando autógrafos,
agrediendo a una pareja feliz de recién casados, en fin... Mucho
contraste de color, bien al estilo de los 90. Un 4
Britney Spears "Womenizer" Ésta
chica necesita Armonil. Britney, bajá media pila, que estás
a full. Horrible video, ella en diferentes situaciones con diferentes
pelucas y ropa (¡Hey!, ¿no será el mismo director
de Pink?) Un 3
Rihanna "Disturbia" Ay,
mijita, ¿qué has hecho? Ambientes oscuros, monstruos, miedo,
cuero negro, todos moviéndose raro y ella en diferentes situaciones
con diferentes pelucas (¡¡heeeey!!, ¿qué es
esto? ¿un complot?) Bien al estilo Marilyn Manson. Noventoso y
antiguo. Un 4
Déjala
sangrar
Teatro San Martín -“Déjala
sangrar” de Benjamín Galemiri. Como teatro demasiado narrativo.
Como narrativa demasiado grotesco. Como grotesco demasiado político
y como político demasiado pueril. Tiene humor
en momentos inesperados pero las pocas veces que ocurre es casi siempre
desde lo narrado. La cosa es así, el narrador está supuestamente
filmando una película. Numera cada toma. Su tono es declamatorio,
excesivo. Su presencia también. Uno en determinado momento ya
desea que le peguen un par de tiros y desaparezca, ya que todos están
armados. Por un momento se hace invisible pero no, regresa con sus innumerables
citas, Orson Welles, Michele Morgan, directores, filmes y bla, bla, bla.
Si tuviera que definir “Déjala sangrar” en tres frases
diría que no termina de cuajar, que la sangre está demasiado
licuada, que es como un juego de niños. No es un teatro
simplista de buenos y malos: aquí todos son una mierda según
las palabras del propio auto.Esas mierdas vendrían a
ser los revolucionarios de izquierda de ayer devenidos en altos cargos
oficialistas de hoy. Si bien estos ideólogos marxistas y anarquistas
-están todos en el mismo saco- ya eran en su momento dueños
de todas las miserias, dogmatismos, traiciones y tics, hoy readaptados
al libre mercado, hacen casi lo mismo que hacían antes pero sin
el glamour que los cubría, esa disfrazada utopía. O sea,
los utópicos izquierdistas se reconvirtieron en pragmáticos
derechistas (esto no lo dice el autor). Naturalmente todo está tratado
en solfa, en plan expresionista, esperpéntico. Hasta
las elegantes escenas de sexo que tienen poco de elegantes y menos de
sexo. Los actores la defienden muy bien, dice una señora a la
salida. ¿Están bien? ¿Mal? ¿Regular? No sé dónde
encajar a Ingrid Pelicori o “Virna”, más me parece
desencajada. ¿Los marcó así el director? Hay un
par de escenas bien jugadas entre alias Mijail Kapriski y Theda Goddard. Oír
cantar a Neruda uno de sus poemas más famosos resulta tan patético
como tierno. Detrás de su edulcorada voz absurda aparece
el fuego de alta poesía. Ocurre después de un monólogo
que alcanza también una cierta síntesis poética.
Uno piensa que es el final pero no. Larga, abundosa y complicada entre
tanto fárrago. Eso sí, me han dado ganas de leerla a ver
si me entero a dónde va este autor que dicen está considerado
como el más relevante de las últimas décadas en
su país. A mí no me quedó claro si nos está tomando
el pelo o si se lo está tomando a sí mismo. Dirige
Patricio Contreras.
Desapercibido no tiene relación
con el verbo percibir sino con apercibir que quiere
decir “prevenir, disponer lo necesario para alguna cosa”.
Apercibir tiene un segundo significado que es “advertir” pero
no en el sentido de notar sino de amonestar, avisar. De manera que
es incorrecta la expresión pasar desapercibido cuando
uno pasa sin ser notado, la expresión correcta es pasar
inadvertido.
Sencillas,
sofisticadas, serias, humorísticas, nuevas, clásicas… en
esta sección recopilamos buenas letras de canciones de todos los
géneros. Este mes “Construcción” de Chico Buarque,
un auténtico Lego poético.
"Construcción" de Chico
Buarque
Amó aquella vez como si fuese la última/ besó a
su mujer como si fuese la última / y a cada hijo suyo
cual si fuese el único/ y atravesó la calle con su paso
tímido/ Subió a la construcción como si fuese
máquina/ alzó en el balcón cuatro paredes sólidas/
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico/ sus
ojos embotados de cemento y lágrima/ Sentóse
a descansar como si fuese sábado/ comió su pobre arroz
como si fuese un príncipe/ bebió y sollozó como
si fuese un náufrago/ danzó y se rió como si oyese
música/ y tropezó en el cielo con su paso alcohólico/
Y flotó por el aire cual si fuese un pájaro/ y terminó en
el suelo como un bulto fláccido/ y agonizó en el medio
del paseo público/ Murió a contramano entorpeciendo el
tránsito. Amó aquella vez como si fuese el último/
besó a su mujer como si fuese única/ y a cada hijo suyo
cual si fuese el pródigo/ y atravesó la calle con su
paso alcohólico/ Subió a la construcción
como si fuese sólida/ alzó en el balcón
cuatro paredes mágicas/ ladrillo con ladrillo en un diseño
lógico/ sus ojos embotados de cemento y tránsito/ Sentóse
a descansar como si fuese un príncipe/ comió su pobre
arroz como si fuese el máximo/ bebió y sollozó como
si fuese máquina/ danzó y se rió como
si fuese el próximo/ y tropezó en el cielo cual si oyese
música/ Y flotó por el aire cual si fuese sábado/ y
terminó en el suelo como un bulto tímido/ agonizó en
el medio del paseo náufrago/ Murió a contramano entorpeciendo
el público. Amó aquella vez como si fuese máquina/ besó a
su mujer como si fuese lógico/ alzó en el balcón
cuatro paredes fláccidas/ Sentóse a descansar como si
fuese un pájaro/ Y flotó en el aire cual si fuese un
príncipe/ Y terminó en el suelo como un bulto alcohólico/ Murió a
contramano entorpeciendo el sábado.
Dos
científicos franceses y un alemán estaban al pedo y se
pusieron a calcular el aporte de la labor polinizadora de los
insectos en la economía mundial. Resulta que los servicios
de los insectos equivalen a más de 150 millones de euros por año.
Sin ellos la producción de frutas, verduras y estimulantes como
el café y el cacao se encarecería de manera preocupante.
Así que en caso de que abejas, avispas, escarabajos, moscas, mosquitos,
mariposas, polillas y aquellos de perfil bajo como los hemípteros
y tisanópteros tuvieran algún reclamo, estarían
en condiciones de hacer un paro que perjudicaría seriamente la
industria alimenticia.
Trabajaron en esta edición: Locusta (Editorial,
Apesta, Etimología, Buena Letra y Ciencia) • Malena Aballay (Videoclips
y humor) • Matías Pérez Andrade (Cine)• María
del Amor González (Espectáculos) • Aballay (Diseño
y web) •
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