| Crítica
de cine (sin respaldo académico) |
| ¿Qué
le pasa a los genios? |
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Podrían tener la dignidad de retirarse a fabricar vinos como
Coppola |
| Desde
aquel hermoso homenaje al expresionismo alemán de “Europa”,
donde además arriesgaba una visión de la posguerra
totalmente original, Lars von Trier se viene devaluando ante mis
ojos cual prestigio de la ONU. Para muestra, dos botones. “Bailarina
en la oscuridad”, un melodrama musical (¡musical! ¡¿por
qué, dios mío?!) lleno de golpes bajos para conmover
a cualquier precio. Y “Dogville”, una metáfora
pueril de… algo (me resultó tan aburrida que todos
los momentos clave me pillaron pensando en otra cosa). Protagonizada
por Nicole “Iceberg” Kidman con su habitual despliegue
de gestos preparados en el espejo y encarnando, como de costumbre,
un personaje 20 años menor que ella, la película pretende
ser una reflexión política y/o filosófica pero
la única conclusión que deja es que no se puede hacer
cine sin escenarios verosímiles excepto que seas Fellini.
Por culpa de los críticos estuve a punto de gastarme 12 pesos
para verla en el cine. Por suerte, me dejé estar y la vi
hace poco en la tele. Menos mal. Pero si von Trier es un “genio
nuevo”, aún discutible, peor es el caso de Scorsesse
con sus dos superproducciones de los últimos tiempos. “Pandillas
de Nueva York” donde le inventa a la ciudad un pasado heroico,
una revuelta de pobres de todas las razas contra ricos que nunca
existió, y donde tapa con litros de sangre de utilería
la debilidad del guión: la misma y vieja historia de siempre
de una venganza. Y “El aviador” o “Cómo
convertir a un personaje fascinante como Howard Hughes en dos horas
de bostezos”. Yo como crítico de cine toco de oído
pero desafío a un crítico profesional a asegurarme
en un detector de mentiras que el director de estos dos bodrios
le parece el mismo de “El francotirador”, “Taxi
driver” o, incluso, (y mire lo que le digo, señora)
de “Buenos muchachos”. Insisto: que imiten a Coppola,
que pone su dinero al servicio de las nuevas generaciones (como
su hija Sofía que es una talentosa) mientras él se
toma unos aníbales. |
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| Apesta |
| El
lado oscuro del chef de Danette.
Hasta ahora era un gordito confiable
y encantador. De pronto, en el aviso de banana split y a la vista
de tres hawaianas, se convirtió abruptamente en un viejo
verde. Lo siento, no puedo verlo como un ser sexual... me siento
confundida... creo que no tomaré postre...
Que traten
de atrapar a los ladrones del Banco Río.
Por su profesionalismo, su caballerosidad inglesa para con los rehenes,
su creatividad, su temeridad y el trabajo previo invertido, merecerían
la absolución. Pusieron lo mejor de ellos en su proyecto
y triunfaron... ¿cuántos podemos decir lo mismo?
La
pelota del mundial.
Está bien promover el fútbol femenino pero tampoco
es cuestión de adornar la pelota con protectores diarios.
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| Comenzó
el curso de verano: Apuntes
de chino. "El primero te lo regalo..." Click
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| "La
felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño
yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…"
Groucho Marx
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Videoclips/Gwein
Stefani
"Luxurious" Detesto que hagan primeros planos
de joyas, celulares, esmaltes de uñas y los dientes millonarios
del rapero. Horripilantemente colorido. Un 4.
Intoxicados
"Reagge para Mirtha" "Puede ser un poco
cómico pero de ahí no pasa. Le hubiesen dado una semanita
a la vieja para que se aprendiera la letra de la canción.
Y, bueh, es medio aburrido...un 5.
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Para
ir sintiendo Alemania 2006, algunos
términos futboleros en alemán para ir ejercitando
la glotis. Abseitsstellung, bien sencillita, es off-side; Linienrichter
es a quien hay que putear si marca mal un Abseitsstellung o sea,
el juez de línea; hacer una Manndeckung es… ¡no
eso no, pervertido!, es una marca hombre a hombre; y a disfrutar
el partido hasta que el árbitro dé el Schlusspfiff
o pitazo final. |
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| "Cien
años de soledad" (Contra el
pánico de la hoja en blanco)
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| Control
es una derivación de “contrarotulus” o rollo de
verificación. Así denominaron los mercaderes venecianos
al rollo de papel o papiro donde consignaban el “debe”
en sus registros de contabilidad, donde el del “haber”
se llamaba "rotulus". |
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